Los perros no metabolizan la teobromina como nosotros.
Mientras tú la eliminas en pocas horas, en su cuerpo puede permanecer hasta 18 horas, acumulándose y afectando directamente el corazón y el sistema nervioso.
Y aquí está lo más peligroso:
Entre más oscuro y puro es el chocolate, más tóxico resulta.
El chocolate amargo o de repostería puede provocar desde vómitos y temblores, hasta convulsiones o paro cardíaco.
No es exageración, es una de las intoxicaciones más comunes en medicina veterinaria.
Muchas emergencias empiezan con una frase:
“solo le dí un poquito”.
Amar también es saber decir que no.
Porque lo que tú disfrutas puede costarle la vida.